🧩Metodología del Proyecto Llama

 

La metodología del Proyecto Llama se inspira en el carácter educativo de la Compañía de María y el legado pedagógico de Juana de Lestonnac, poniendo en el centro a la persona y entendiendo la educación como un proceso que acompaña, integra y hace crecer.

Educación personalizada y centrada en la persona

Partimos de la originalidad de cada niño, niña y adolescente, reconociendo sus capacidades, necesidades y contexto personal. Desde ahí, diseñamos un plan de intervención individualizado, que favorezca su desarrollo integral: académico, emocional, social y espiritual. No educamos desde la uniformidad, sino desde la atención a la diversidad, considerando a cada persona como protagonista activa de su proceso.

Un acompañamiento que educa

La figura del educador o educadora es la de un acompañante cercano, que facilita el crecimiento personal sin sustituir, generando un clima de confianza y respeto. El vínculo afectivo es el marco privilegiado donde se da el aprendizaje significativo, y donde los menores pueden descubrir sus capacidades y construir su propio camino.

Aprendizaje significativo, inclusivo y transformador

Nuestra propuesta educativa se orienta al desarrollo de las competencias clave para la vida: aprender a ser, a convivir, a hacer, a aprender y a emprender. Queremos dotar a cada participante de herramientas reales para su autonomía, para la construcción de su proyecto vital y para una participación activa y responsable en su entorno.

Trabajo cooperativo y participación activa

Fomentamos el aprendizaje cooperativo, la ayuda mutua y la interacción constante dentro del grupo. Entendemos el grupo como un espacio de socialización en el que se desarrollan habilidades comunicativas, se construyen relaciones positivas y se ejercita la convivencia desde la diversidad y el respeto.

Metodología socio-afectiva: sentir, reflexionar, actuar

Nuestra metodología tiene una dimensión emocional y ética fundamental. Aplicamos un enfoque socio-afectivo, que permite vivir los valores desde la experiencia: sentirlos, comprenderlos y ponerlos en práctica. De este modo, se generan aprendizajes profundos, conductas prosociales y un compromiso transformador con la realidad.

Comunidad educativa y trabajo en red

Creemos en la fuerza del trabajo colectivo: educa una comunidad, no una sola persona. Por eso promovemos la coordinación activa entre educadores/as, voluntariado, familias y otras instituciones, desde una visión compartida que garantice la coherencia y calidad del proceso educativo.

Enfoque de género e interculturalidad

Nuestro proyecto incorpora una perspectiva de género clara y comprometida, que apuesta por la equidad, la afirmación de la identidad femenina y la superación de desigualdades. Al mismo tiempo, valoramos la interculturalidad como una oportunidad para crecer en el respeto, el conocimiento mutuo y la convivencia positiva en la diversidad.

Evaluación continua y flexible

El proceso de evaluación es diagnóstico, formativo y sumativo, y está presente en todas las fases del proyecto. Nos permite identificar necesidades, medir avances y realizar ajustes constantes para asegurar que la intervención responde realmente a la realidad cambiante de cada menor y de su entorno.